Lo Justo Tio Pacori

Nací un mes después de España 82. Lo más cerca que estuve de clasificar a un mundial fue un domingo doloroso en el que Chile aplastó a Perú en Santiago. Aprendí a vivir como Tongo manda (sufre peruano, sufre). Hasta que llegaron Christian La Torre, Gary Correa, Eder Hermoza, Jota Jota y el resto del elenco de Vale la Pena Soñar. Y claro, también llegó esa frase en el pecho de Reymond Manco que nadie supo a qué venía, pero que en peruano quería decir: ¡Le ganamos a Brasil! Con esa frase empezó el sueño. Todavía incrédulos, los peruanos nos despertamos este lunes mirándonos el uno al otro con sana complicidad, nuevamente conscientes de las infinitas posibilidades. Y se sintió bien.
Es que soplan vientos de cambio. Ahora el peruano busca ser puntual, servir mejor al ciudadano desde el Estado, enseñar con el ejemplo el respeto por las normas de tránsito, reformar la educación pública y erradicar la pobreza. Aunque siempre perseguimos estas metas (nunca tanto, pero sí algo), hoy se sabe que todas se pueden cumplir. Si bien queda mucho por hacer, y tenemos la patriótica tarea de presionar porque así sea, el cambio de actitud es, por decir lo menos, inspirador.
En Reflexión Democrática hemos visto estos mismos síntomas en el Congreso. Así, los resultados de nuestro estudio estadístico de los análisis costo–beneficio presentados en dicha institución demuestran que muchos congresistas han comprendido que cantidad no es igual a calidad en la tarea legislativa. Más aún, los premios a la efectividad legislativa presentados por Reflexión Democrática muestran trabajo legislativo de primer nivel en varias bancadas. Legisladores como Guido Lombardi (UN) y Luis Galarreta (UN) que ganaron en la categoría abierta y menores de 40, respectivamente; Hilaria Supa (PNP-UPP) en damas o el Grupo Parlamentario Fujimorista que presentó proyectos muy bien sustentados que no brillaron más porque nos ceñimos estrictamente a la sección análisis costo–beneficio de los proyectos.
Estas prácticas que empiezan a verse en el Congreso deben generalizarse. El Legislativo tiene el deber de traernos resultados análogos a los que la sub 17 nos enseñó este fin de semana, los mismos que ahora esperamos los peruanos en todos los ámbitos del acontecer nacional (porque hemos recordado que es nuestro deber no esperar menos). Por ello, tenemos fe en que con leyes adecuadas en vez de goles venceremos a otro rival titánico, el subdesarrollo. En este contexto, le pedimos al Congreso que haga costumbre de las buenas prácticas legislativas. Y lo hacemos premunidos de aquella frase, inmortalizada por las portadas de la prensa luego de la victoria contra Brasil que nos dice que todo es posible. Señores congresistas, de ustedes los peruanos también esperamos “Lo Justo Tío Pacori.â€

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